03 mayo 2007

UUUUUUHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!

VERDADERA HISTORIA DE COMO COBRE UNA HERENCIA DE LA COSA NOSTRA SICILIANA Y ME CARGUÉ A AL PACINO PORQUE ME TENÍA PODRIDO Y LE ROBÓ LA GUITA A MI PAPI...
No sé si saben pero yo tengo una herencia. ¿Ustedes no tienen ninguna herencia? ¡Nooooo! ¡Ayyyyyyyyy! ¡Pobrecitos! Van a tener que estudiar entonces. Bueno, decía que tengo una herencia. Y saben de donde vino mi herencia...¡de la Mafia Italiana! Eco. Resulta que mi madre (¡mi santa madre!), a principios de los ochenta se fue de vacaciones a Chicago, donde en el barrio italiano conoció a quien fuera il capo de tuti capi de la mafia siciliana, Don Vito Corleone.
Allí, entre los edificios sucios de alquitrán, vendedores ambulantes de verduras y los platos de spaghetti, mi mami y Don Vito intimaron y tuvieron un lindo “romance de verano”. Pero eran tiempos tumultuosos, las vacaciones terminaron y mi madre debió de regresar a la patria. El tema es que venía con un regalito: yo, este bello estereotipo italiano, de pelo en pecho, cuerpo torneado en adamantium, mirada idealista y reciente subcampeón vecinal de sonoridad en eructo con gaseosa; ese soy yo, producto de una relación bilateral ítalo-criolla, fomentando ya desde mi gestación, la unidad de los pueblos.

Pero haciendo a un lado esas patrañas, acá lo que importa es que soy hijo de Don Vito, eco, eco, e así la cosa, soy filio de Don Vito, ma que cosa.
Nunca supe bien porque se me ocultó durante tantos años mi filiación, hasta que al enterarme (gracias a un sueño revelador en el que yo nacía de una cabeza de caballo y luego acribillaba a Tony en su auto), la encaré a mi madre y le dije ¡“Oh Mujer de pistola en bandolera, ¿por qué osaste ocultar mi filiación paterna?”. Ella me miró con esa mirada que sólo ella tiene cuando mira con sus dos ojos y me respondió: “Para que no le arruines la vida a tu padre, como arruinaste la mía y la de la familia, basura, porquería, malnacido; andá a limpiar la pieza, vago, nunca te quise. Nunca lo olvides: sos lo peor que nos pasó en la vida a todos” . “Bueno, bueno -le dije- ya se te va a pasar”. Luego de eso, como yo también tengo sentimientos y obviamente estaba muy dolido, me fui a jugar al Mario Bros en el Family Game, que es lo único que me calma. Y allí, mientras saltaba cañerías y pisaba bichos raros con casquitos, me resolví a adquirir mi natural derecho a la fortuna paterna. Así fue que tomé la decisión de enviarle una carta a mi papi donde reclamaba vehementemente la herencia y una participación del 18% en todo negocio ilegal que encare la familia, avisándole que estaría llegando a Corleone (donde fue mi papi a pasar su vejez) la semana próxima.
Para fortalecer la comunicación con mi padre (sobre todo para arreglar el tema del porcentaje), decidí que era conveniente tomar unas clases de italiano, para lo cual convoqué a mis dos amigas personales Mónica Bellucci y María Grazia Cucinotta, quienes accedieron a ser mis profes a cambio de que las dejara acariciarme.
Una semana después, ya estaba desembarcando en el aeropuerto internacional de Roma, donde tomé un pequeño charter hasta una pista clandestina de contrabando que papá tiene el patio de nuestra casa y que la utiliza para el matute de monos capuchinos entrenados para cumplir tareas domésticas. Yo les digo: no hay nada más top que tener un mono capuchino como mayordomo. Seguimos.
Apenas nomás de bajarme del avión, la sorpresa. La recepción no era una fiesta con mujeres desnudas, champán y salchichón, según yo lo imaginaba, sino tres corpulentos sicarios de la mafia, armados con bastones de acero que salieron a mi encuentro con actitud belicosa, dispuestos a molerme a palos.“¡Mascalzone! ¡Mostachole! ¡Pepelopo!” les grité enojado en perfecto italiano, al tiempo que con un ágil movimiento de caderas les arrojaba al cuello dos serpientes cascabel y una cobra que siempre llevo para protegerme de los indeseables.
Mientras los mafiosos agonizaban lentamente debido a las mordeduras de los ofidios, con paso decidido, me acerqué a la residencia de mi papi y destrabando la puerta de un tiro con una escopeta que encontré tirada, entré corriendo con los brazos abiertos y gritando “¡¡¡Gooooooool!!!”. En realidad quería gritar ¡Papáaaaaa! pero la emoción me jugó una mala pasada.
Y allí estaba él. Fue como una visión en 3D. Recostado en un puff, fumando un puro, botella de aguardiente en mano y bigote desalineado acomodado con gomina. Emocionado hasta la lágrima, me arrojé a sus pies y abrazando sus tobillos le dije:
Yo: (con voz trémula) ¡Papa! ¡Papa! (sin acento).
Papi mafioso: ¡il mío filio! ¡que apuesto italiani! ¡icualito al papa!
Yo: ¡Papa! ¡Papa! (con lágrimas en los ojos) ¿Cuánto hay en la herencia?
Papi mafioso: oh filio, no queda muchio, me lo gasté tutti en chupi, poker y donnas!
Yo: (con los ojos inyectados en sangre) ¡Viejo chot...! ¡Te voy a reventar! Bueno bueno, (con un hilo de esperanza en la voz) lo importante es que algo debe de quedar ¿no?
Papi mafioso: y algo queda, pero tené que gánatelo, va bene, porque el corupto de Al Pacino me lo afanó tuti.
Yo: ma que cosa papa...
Papi Mafioso: va bene. Eh así la cosa. La única manera eh que le gane, mañana, en el Grande Premio de Corleone, la grande carrera de bicileta del pueblo nostro, en el velódromo. Si le ganá, te guardá toda la plata de la aposta; si perdé, te molemo a palo entre todo. E la ley de la mafia caro mío filio.
Yo: ¡ma que cosa mas grosa! ¿y que corno hace Al Pacino corriendo en bici?
Papi mafioso: eso filio, e una larga hitoria que no tengo tiempo de contá.
Yo: va bene, va bene.
Papi mafioso: Eco mío filio, no jodá. Ma te digo una cosa. Gané o perdá, io icual estoy orguloso de vo. Ere un pibe apuesto e valiente.
Yo: va bene papa, va bene.

Esa misma tarde me fui al velódromo a conocer más de cerca de mi rival. Y realmente quedé sorprendido. Era impresionante. Lejos de las luces de Hollywood el tiempo se había puesto las pilas y había encontrado su pasión en la vida: correr en bici. Era una bala, una luz, un rayo láser, un cascotazo que circulaba por la pista a toda velocidad con mirada asesina, pedaleando metros. “¡Minga! Mirá el loquito este donde terminó. Es hora de idear un plan”, me dije a mi mismo. Antes de irme, para intimidarlo un poco, pinté con aerosol en una pared “Aguante Robert de Niro”.
Decidido a encontrar una solución al problema me pasé la noche pensando en como hacer, sin entrenamiento, para ganarle a esa furia de las dos ruedas. Y ya estaba por abandonar la empresa y volverme a casa con el rabo entre las piernas, cuando se hizo la luz. Recordé las ceñidas muñequeras que utilizaban los bravos guerreros mongoles para obtener mejores resultados en batalla. Así fue que me entendí que esta carrera requeriría sacrificio. Sobre todo por parte de Al Pacino. Usando todo mi ingenio, logre desarrollar el dispositivo que se aprecia en la foto. Después me di cuenta que no iba a funcionar, ya que no era probable que la superestrella de Hollywood no advirtiera esa tremenda trampa para huevos que seguramente le doblaría el alma de dolor. “Esto no va a funcionar. Es hora de tomar medidas más directas” me dije. Me subí al Ford Taunus que me prestó mi papá y me fui a hacer guardia a la casa de mi rival, esperando se me ocurriera una solución. Esperé y esperé, tomando ginebra toda la noche, mientras la impotencia me consumía. Debía asumirlo: Al Pacino era mejor que yo. Y así me pasé la noche, deprimido y amargado. Lamentablemente, soy un tipo de mal beber, y cuando lo vi salir de su casa, tan coqueto con su casquito y sus rodilleras de corredor y su bici de colores, no pude resistir la tentación y ahí nomás ¡TRACATE! lo atropellé con el Ford Taunus. Obviamente me sentí muy mal por lo que hice, pero se me pasó rápido. A la media hora ya estaba en la línea de partida. Corrí, gané y después me fui a festejar la victoria con mi team. Más tarde me fui a casa de mi papi y le dije que todo muy lindo, que capaz que pasaba en año nuevo. Así que me volví a mi palacete en el barrio Sur, con un montón de guita conmigo. Como soy un poco paranoico, la tengo oculta en un lugar seguro en mi propia casa, que es casi inexpugnable, como Fort Knox o Fort Knorr Suiza.

20 abril 2007

¡¡¡EN EXCLUSIVA, LAS IMPACTANTES IMAGENES DEL PARTO DE LA MUÑECA BARBIE!!! ¡¡¡DOCUMENTO EXCLUSIVO!!! ¡¡¡NO APTO PARA SENSIBLES!!! ¡¡LA VIDA MISMA!!

ESTA ES BARBIE, CON LA COCINA LLENA DE HUMO.







AQUÍ LA VEMOS EN EL MOMENTO EXACTO QUE ROMPE BOLSA, ANTE LA ATÓNITA MIRADA DEL PERRITO SEBASTIAN.




EL CABALLO RODOLFO TAMBIÉN SE ACERCÓ A DAR UNA MANO.
COMIENZAN LAS CONTRACCIONES...
LAS CONTRACCIONES SON ¡¡¡CADA 30 SEGUNDOS!!!
YA EMPIEZA A SACAR LA CABECITA LA PEQUEÑA CRIATURITA...
¡¡¡PUJA, BARBIE, PUJA!!!
¡¡¡YA SALIOOOOOOO!!! ¡¡¡SPAAAAARTAAAAANNNNN!
ACÁ TA MI BEBE...

VAMO A LAVARLO...



















Y ACÁ ESTÁ EN LA CUNITA, LIMPITO Y CONTENTO.




























































18 abril 2007

Increíble historia de cómo por hacerle caso a mí médico terminé jugando al golf en Inglaterra, luego de escapar de los sabuesos de la Scotland Yard, que me buscaban por agarrarme a trompadas con la Reina Elizabeth II...

No quiero alarmar a nadie, pero el martes estuve muy enfermo. No se preocupen, ya estoy bien, pero la verdad es que lo pasé bastante mal. Según los médicos, se trató de una rara enfermedad llamada "resfrío" que tapona los conductos nasales con una bola de moco, la cual puede variar su consistencia desde "liquidita" a "durita". La liquidita es bastante más molesta, porque chorrea y tenés que andar limpiándote repetidamente. En cambio la durita es más cómoda, porque se queda quieta, pero más dolorosa a la hora de la extracción con la uña del meñique, porque está agarrada a los pelitos de la nariz.
Bueno, la cosa es que estuve muy enfermo, así que contraté los servicios de una enfermera para que me brindara cuidados y atención. Por suerte, la cosa no pasó a mayores y al otro día ya estaba bailando foxtrot en un cabarulo del barrio sur.
La cosa es que salir no me hizo nada bien y tuve una recaída. Llamé a mi médico de cabecera y este me recomendó un cambio de aire. "Andate unos días de viaje, renovate, desestresate, y de paso pagame lo que me debes, que hace como dos años que...". Ahí corté la comunicación, porque no me gusta mezclar negocios con placer. De todas maneras, decidí hacerle caso. Un cambio de aire me renovaría. "Inglaterra sería un buen destino" me dije, y a la mañana siguiente ya estaba parado en el Aeropuerto Internacional de Heathrow, listo para pasar los controles esos donde te cachean para que no metas ninguna bomba. Que te manosee un compatriota, vaya y pase, se entiende, son cuestiones de responsabilidad civil; pero a un extranjero no se lo permito. Así que me le planté al guardia y pegándole una bofetada, le grité en el rostro "¡I am not arabian, i am argentinian, you no touch my balls, así que me respetás boludito y me dejás pasar o te parto esta cantimplora en la cabeza, ¿understand boy?
Así fue que, gracias a mi actitud resuelta, el guardia no me revisó nada y me dejó pasar, pudiendo ingresar al Reino Unido dos litros de ferné que llevaría de regalo a unas cordobesitas amigas a cambio de unos mimos.
Estaba saliendo del aeropuerto cuando de repente veo a un chofer, parado al lado de una limusina, con un cartelito que decía "Dr. Formichael". ¡Chanta!, pensé, me ahorro el taxi. Me acerqué decidido y le dije "I am", sin siquiera mirarlo a los ojos. Muy displicente, el chofer me abrió la portezuela de la limo y me ayudó a ingresar. ¿"Good travel, sir"? me preguntó amablemente el chofer apenas inició el recorrido. "Close de tip and drive, sad balls" ("cerrá el pico y manejá, bolas tristes"), le respondí. Habiendo comprendido claramente lo que se le decía, el chofer no habló más y condujo durante un rato, hasta detenerse frente a una inmensa mansión que tenía un discreto escudito de armas sobre la leyenda "Windsor Castle" . Ingresamos, y al rato estaba yo rodeado de un montón de gente que me hacía reverencias y me señalaba que los siguiera, lo cual hice sin chistar, siguiéndoles la corriente. Subimos un par de escaleras hasta una habitación de estilo victoriano. Me abrieron la puerta y al ingresar, me encuentro con lo inesperado. Frente a mis ojos desconcertados, tirada en una cama de dos plazas y completamente desnuda, retozaba la Reina Elizabeth Alexandra Mary Windsor, más conocida como la Reina Elizabeth II, mostrando abiertamente como el tiempo se había ensañado vilmente con su cuerpo.
En eso, la reina madre se voltea hacia un costado, dejando al descubierto sus partes menos glamorosas, y mirándome lascivamente, me levanta una ceja. "¡Castigo de Dios! -grité enloquecido en perfecto inglés- ¡Yo a esta vieja cachafaz no la toco, manga de degenerados!".
Todos quedaron mirándome extrañados. En eso, uno de los súbditos, me señala una mesita donde descansaban los adminículos necesarios para practicar un completo enema. "¡Ahhhhhh, la vieja anda seca de vientre! ¡Así que esto es lo que querían!"
Ahí nomás me calcé los guantes y le hice un enema, aplicando los conocimientos adquiridos en el correo de lectores de una revista de pornografía sadomasoquista titulada "Hágalo usted mismo". No voy a contarles el procedimiento completo por una cuestión de secreto profesional. Sólo puedo decirles que todo fue un éxito y que diez minutitos más tarde todo había terminado. Le palmé una nalga a la vieja y le dije "ahora vaya de cuerpo tranquila doña" y me paré orgulloso de ayudar a una reina en su proceso de libertad intestinal. Todos me reverenciaron y me daban palmaditas. "Thank you Dr. Formichael", me repetían una y otra vez, mientras me acompañaban a la salida, donde, para sorpresa mía, me entregaron fajo de euros, en pago a mis servicios.
Con la misión cumplida y dinero en la mano, decidí que era un buen momento para celebrar. Conociendo la buena fama de los pub londinenses, me metí en el primero que encontré y me pedí un scotch on the rocks. Lamentablemente, soy un hombre de mal beber. A los cuarenta minutos ya estaba parado en el mostrador, mostrándole mis partes a los parroquianos ingleses, explicándoles gráficamente el motivo de que los embutidos del Mercosur sean considerados los más confiables del mundo. Completamente borracho y ya sin dinero, decidí que había realizado un buen trabajo con el problemita de la Reina y que me merecía un poco más de dinero. Obviamente, suponía que en mí estado no me iban a dejar entrar, así que salté la tapia, trepé las paredes y me metí directamente en la habitación donde la reina descansaba. Allí se produjo el siguiente diálogo:
Yo: reina, reina, despertate, necesito plata...
Reina: hummmm.... hummmmm
Yo: dale che, dame un poco de guita, no seas ortiba.... reina de la candonga... jejeje
Reina: (abriendo los ojos): ¡oh! ¡Dr. Formichael! ¡What happens! ¡Call 007! ¡Bond! ¡Booooond! ¡Mayday, mayday!
Yo: (con los ojos inyectados en sangre) ¡¡¡ahgghssksgjk!!!
Reina: ¡you are not Dr. Formichael! ¡you are argentinian!
Yo: seeeeeeeeeeee (con un colgajo de baba cayendo de mis labios) ¡Maradona! ¡Ricky Maravilla! ¡Buh! ... seeeeeeeeeeeeee... ¡¡¡ahgghsghghsksgjk!!!
Ahí la vieja, con un rápido movimiento, sacó unas boleadoras que le había regalado Menem y me las arrojó violentamente al cuello. Obviamente, yo no estaba en estado de andar evadiendo nada, y una de las bolas me pegó en la frente y casi me desmaya. La vieja, aprovechando mi confusión, se abalanzó sobre mí con una sentadilla de nalgas el estómago, la que logré esquivar, para sobreponerme y decirle: "Así que querés piña, vení que te presento a mi amigo José... José Uppercut". Enloquecida, la reina se me abalanzó como una nutria en celo, pero yo la evadí al tiempo que le daba un potente talonazo en el tabique. Ahí trastabilló. Así que aproveché y le hice un piquete de ojos, le metí un cabezazo tucumano en la pera y le apliqué una doble nelson. Ahí perdió el conocimiento.
Una vez repuesto de la lucha, comprendí lo comprometido de mi situación: había dejado malherida a la Reina de Inglaterra, lo cual podría derivar en un conflicto internacional. Era prioridad entonces, que no me atrapara la policía. Me deshice entonces de mis ropajes y me enfundé en un sobretodo que encontré en el armario de la reina. Ahí salté por la ventana y salí corriendo por el patio de la mansión.
Corrí y corrí sin ver nada sospechoso. Ya estaba fuera de peligro cuando pasé por un colegio privado de señoritas de la alta sociedad inglesa. Sin poder refrenar mi honesto sentido del humor, decidí echarme una vueltecita por allí y pasar a saludar a las jovencitas, tal como se ve en la fotografía. Lamentablemente, a las autoridades del colegio mi broma no les pareció graciosa y llamaron a la policía. Otra vez a correr para escapar de los polizontes, que esta vez me pisaban los talones (me alcanzaron cuando paré a sacar unas lindas fotos del Big Ben).
Corrimos por acá, corrimos por allá y en eso me meto en un campo de golf, donde rápido de reflejos, me hice pasar por aprendiz, evadiendo a los sabuesos de la Scotland Yard.
Y la verdad que me la pasé muy bien todo el resto de la semana, tomando clases de golf con mi profe, que es muy bonita por cierto y con quien tuvimos química inmediata, lo cual posibilitó que, antes de volver al país, le enseñara una vieja receta casera que estuvo por generaciones en mi familia y que se llama "Salamín a la Inglesa con salsa Golf".

05 abril 2007

VERDADERA E INCREIBLE HISTORIA DE COMO EL CABALLO RODOLFO, CINCO CONTORSIONISTAS RUSAS Y YO SALVAMOS A LA CIUDAD DE LA INVASION DE UN EJÉRCITO DE PINGUINOS DE LA ANTARTIDA.
Estaba yo en mi morada de calle Las Heras, trabajando junto a Natasha, Katrishka, Nicolaiévna, Annetchka y Kamchatka, cinco bellas contorsionistas del Circo Zarista de Kiev, (a quienes contraté para que me ayuden en la realización de mi nuevo libro "Kamasutra Reloaded"), cuando cansados de tanto traqueteo, decidimos tomarnos un breve descanso para que las rusitas pudieran descansar un poco y tomarse un Gaitoreid para reponer sales. En eso estábamos cuando de repente, con un estruendo diabólico, se abrió un boquete en el machimbre e ingresó al living room un considerable pedazo de hielo, mas o menos del tamaño de un seno promedio, que impactó contra la pantalla de mi televisor de plasma de 109 pulgadas. "¡Caramba! –bromee- Jesús está descongelando la heladera".
Sin perder la calma, encendí un habano con un billete de cien pesos y me dirigí hacia el patio a entrar a Rodolfo, mi caballo. Sí, cual es. Es perfectamente normal tener un caballo. Además, me lo regalaron. Y tal como dice el dicho: a caballo regalado no se le miran los dientes. Ya sé que ese chiste no tiene gracia, pero como cuando lo escribí estaba disfrazado de la caja vengadora Cindor con un sorbete gigante en las manos, entonces tienen que reírse.
A todo esto, los cachos de hielo continuaban cayendo del cielo, demoliéndome las chapas acanaladas, los vidrios que daban al este, las canaletas, los farolitos, la antena y el asador del fondo del patio. Sin embargo, como no soy hombre que se altere fácilmente, destapé una botella de Smirnoff, les dije a las rusitas "Chicas, chicas, no tengan miedo, vamos hacernos unos mimos mientras esperamos", y me tiré en una cama de agua a retozar. Y ya estábamos con las chicas acomodándonos cuando sucedió lo increíble. Cinco pingüinos, llegados quien sabe de dónde diablos, prorrumpieron en mi propiedad, gritando y pateando la puerta, cual pingüinos ninjas, armados hasta los dientes. Como soy rápido de reflejos, en un ágil movimiento estratégico de defensa, tomé de las piernas a Katrishka (que es la más flaquita de las rusitas) y girando sobre mi propio eje, la arrojé con todas mis fuerzas, haciéndola impactar contra el blanco torso de uno de los pingüinos, que cayó seco al instante.
Ya estaba yo tomando de las piernas a Kamchatka (que se debatía enloquecida, sin comprender que su sacrificio salvaría vidas ¡vidas inocentes!) cuando uno de los pingüinos, en quien reconocí al jefe del grupo, (lo reconocí por la ferocidad de sus ojos, su temple valiente, su postura gallarda y por un cartelito que tenía colgado del pecho que decía "Jefe"), me puso el caño de una 9mm entre los ojos. Acorralado, me quedé quieto y decidí que era buen momento para negociar. Ahí se produjo el siguiente diálogo:
Yo: ¡Recórcholis!¡Retruécanos! ¡Repámpanos!
Jefe: Así que se resiste el humano asqueroso...
Yo: ¿qué quieren? ¡Malnacidos!
Jefe: apoderarnos de la ciudad.
Yo: ¿vos y que ejército?
Jefe: éste – respondió, mostrándome una foto de un ejército de pingüinos- ellos están en este momento sitiando la ciudad y realizando el ataque con hielo. Cuando le demos la orden, invadirán y la ciudad será nuestra.
Yo: ¡eso nunca! ¡no lo permitiré!
Jefe: ya lo sabemos, por eso primero vinimos a eliminarte.
Yo: ¿Y para que quieres la ciudad, maldito bravucón!
Jefe: ¡Eso no te importa!
Yo: ¡Come torta, cuchillito que no corta, con tu hermana la gordota pingüinota!
Obviamente, mi respuesta no le gustó nada al jefe pingüino y de un aletazo me dejó la jeta colorada.
Yo: Una foca pegaría más fuerte -le dije con sorna, mientras comenzaba a gestar un plan- así que no creo que puedan conquistar la ciudad unos pingüinos maricotas.
Jefe: ¿Acaso tienes alguna duda?
Yo: Sí... tengo duda la candonga...
Ahí pasó lo que tenía que pasar. Obviamente, mi infantil chacota no le gustó nada al jefe pingüino, que presa de la locura, se abalanzó sobre mí dispuesto a liquidarme, haciéndome una "doble talón a la garganta" que me hizo trastabillar. Sin embargo, eso era precisamente lo que yo esperaba para poner en práctica mi plan; porque si algo me enseñó la televisión, es que un zaino siempre defiende a su gaucho. Así que tal como lo imaginé, como un guerrero dormido, el noble equino Rodolfo se paró en dos patas, relinchó y con la herradura derecha, le voló los dientes al pingüino jefe.
Ahí nos enfrascamos todos en una titánica lucha. Kamchatka, Katrishka, Annetchka y Nicolaiévna se subieron encima de Natasha y desde su grupa lanzaban PGCN (Patadas Giratorias de Chuck Norris), mientras yo y Rodolfo, espalda con espalda, peleábamos en desigual lucha contra el grupo comando de pingüinos ninjas, que eran más resistentes de lo que preveíamos. Mientras tanto, la granizada caía con mayor fuerza sobre la ciudad, arrojada con ímpetu por el impaciente ejército de pingüinos que aguardaba la señal para invadir o se volvían a la Antártida. Fueron quince minutos de combate tremendo, terrible, trepidante, pero, afortunadamente, logramos vencer a los pingüinos y salvar a la ciudad de la invasión. Minutos más tarde, la granizada paró y el ejército de pingüinos regresó al continente blanco. Esa misma noche, estábamos el ilustre caballo Rodolfo, las rusitas y yo, tomando vodka y comiendo pingüinos a la parrilla, celebrando nuestra victoria.
Pero lamentablemente, el destino nos tenía una jugarreta preparada. Esa misma noche llovió y llovió y otra vez sopa. Vino agua de arriba (lluvia), de los costados (allá y allá) y de abajo (del baño). Todavía no saqué el olor a pescado de la casa por la inundación de Navidad, que ya me agarró la inundación de Pascuas. Por las dudas, ya voy preparando las bolsas de arena para el Día de Acción de Gracias.
No sé que onda che, pero estaría bastante bueno que los que tienen el poder y los recursos para evitar este tipo desastres dejen de boquear como pescaditos y se pongan a laburar de una vez por todas. Conseguir un grupo de ingenieros hídricos no debe ser demasiado difícil y plata para pagarles hay de sobra; en todo caso, si les falta guita, rajen un par de ñoquis y problema solucionado. La gente no es pelotuda.

23 marzo 2007

¡¡¡MACGYVER SE COME A MI MAMI!!!

Verdadera historia de como arruiné por ambición el amorío entre MacGyver y mi mami y como eso tiene directa relación con el vehículo en el techo de la casa de mi vecino y con el raspón de mi rodilla derecha, al tiempo que brindo gratis una exquisita receta para una velada especial.

Anoche me liquidé una botella de whisky terapéutico y hoy me levanté con un significativo dolor en la rodilla derecha. Sé que, a simple vista, no una hay relación directa entre una cosa y otra; pero si ustedes hubieran llegado al patio de mi casa y hubiera visto el coche de mi mamá repostado como un centinela luego de una sangrienta batalla, en el techo de la casa de mi vecino, comprenderían que, muy probablemente, la relación entre una cosa y otra se cae de madura, como una manzana podrida se cae del árbol o como un ladrillo se cae al piso si se lo suelta desde el techo en presencia de la ley de gravedad.
Pero el auto en el techo es sencillamente, el resultado final de la ecuación, porque nadie en su sano juicio puede creer que, luego de eso, sea tan necio como para quedarme allí esperando o haciendo travesuras, sobre todo teniendo en cuenta que mi vecino es un experimentado cazador, como lo demuestran las cabezas de pequeños hobbits, de chicos de la casa de Gran Hermano que ya salieron, de chacales, de tigres siberianos y de dos mamuts, macho y hembra, (que él mismo fulminó, extinguiendo él sólito esa especie) que tiene colgadas en la pared del frente de la casa.
Bueh, decía que eso del auto es el final de la ecuación, así que vamos por el inicio. Según recuerdo, estaba yo en mi casa envolviendo en papel celofán un póster de Leandro de Gran Hermano, el cual compré para regalárselo a mi madre, para celebrar que, finalmente, saldría de la clínica de rehabilitación, donde pasó 14 meses recuperándose, luego de aquella pequeña explosión de ira que tuvo la pobre (cuando se enteró que lo de mi enfermedad terminal no era más que un engaño planificado para sacarle dinero y favores), y que me obligó a acudir a las autoridades policiales y sanitarias para encerrarla, ya que la muy demente me perseguía por la avenida con una lanza envenenada con curaré.
Pues bien, tenía entonces todo preparado para recibir a mi santa madre, voluntariosa mujer que a pesar de sus muchos intentos, jamás logró quitarme la vida que tan tiernamente me regaló. Sospecho que el amor de madre, enterrado en lo más profundo, negro y pantanoso de su ser, aún suspira. Emocionado como estaba, esa noche cociné para ella. Tomé las cuatro cosillas que había en el refrigerador y preparé una sopa caucasiana de caimán, acompañada por saludables rollitos de pollo macerado con humildes chauchas a la primavera; todo eso simple entrada de unas deliciosas truchas de Nairobi salpicadas en suave colchón de estofado de pimientos húngaros y filete Strogonoff. Y de postre, el digestivamente elocuente postre del camionero. Para beber, había destapado una botellita de Latour 1938 y un balde de agua de lluvia, que es bueno para ir de cuerpo.
En eso suena el timbre. Abro agitado como niño en Navidad y ¡oh caray! me encuentro con que mi madre no estaba sola, sino acompañada por un cincuentón de aspecto elegante, vestido impecablemente, con gesto pícaro y tumultuoso pelo cubriéndole a dos aguas la cabeza. Quizá por el estupor, tardé unos minutos en percatarme de quien era. ¡No lo podía creer! Le pregunté si era él y me dijo que sí. Le pregunté a mi madre si él era él, y me dijo que sí. Le pregunté a la pared y no me respondió. Le pregunté a mi fiel Pampa, y me miró extrañado. Le pregunté a él nuevamente, y me dijo que sí, y que si yo tenía algún problema mental o era así de boludo. Le exigí pruebas de su identidad y ahí nomás sacó del bolsillo su emblemática cortapluma del ejército suizo. Guau, me dije: MacGyver está mi casa.
Como buen anfitrión, los hice pasar y los invité al sector de la casa que usamos como living room (el verdadero living lo tengo ocupado como set de filmación de la tercera temporada de Lost), les serví una copita de cognac y nos pusimos a conversar. Allí me contaron de cómo se conocieron en la clínica donde MacGyver estaba tratando su adicción a las colegialas, y también charlamos acerca de la marcha de la Fundación Phoenix, de lo poco que le pagaba el viejo Pete Thornton, de su habilidad para resolver los más complejos entuertos con utensilios domésticos, de como Murdoc se había vuelto demente gradualmente, y de su estúpida e ingenua manía de no usar armas, controversial temática que nos enfrascó en una acalorada discusión. "Las armas son a los humanos, lo que los dientes alel diente de sable, o lo que las alas a los ángeles vengadores del infierno" sentencié. "Sólo un estúpido malnacido sin cerebro diría algo así", me replicó enojado Macgyver. ¡Qué! ¡Faltarme el respeto en mi propia casa! No señor. Eso sí que no. Ahí nomás saqué mi flamante escopeta de su estuche, le apoyé ambos caños entre los ojos y le dije ¡"Ma qué"!. Ni lerdo ni perezoso, MacGyver sacó dos curitas, una tecla f y una tecla h de un teclado viejo, medio metro de alambre de cobre, un cabezal viejo de radiograbador y una lata de pintura Pintolín Latex Lavable de 1 lt, y fabricó, frente a mis ojos maravillados, una bomba de neutrones por activación remota.
"Está bien -le dije, reconociendo mi derrota- las armas no son la solución. Depongamos esta actitud belicosa y charlemos como familia ¡si casi eres mi padre!". Emocionado hasta la lágrima, MacGyver dejó a un lado su bomba y me dijo "Yo sabía que vos eras buena madera", al tiempo que intentaba abrazarme. Y ahí, de improviso, le patié los testículos, y le dejé la jeta colorada de una cachetada, mientras le afanaba el cortaplumas del ejército suizo, que me daría buen dinero en el mercado negro.
Salí corriendo como alma que lleva el diablo, con el maldito de MacGyver pisándome los talones de las patas y, algunos metros más atrás, mi santa madre, armada con su habitual calibre 50 mm dispuesta a convertirme en un colador, por probablemente haber arruinado su única oportunidad de ser feliz junto a MacGyver. ¿Dé dónde sacó esa calibre 50?
Por suerte, al llegar a la calle, vi el auto de mi madre estacionado frente a casa, así que me subí y pude escapar de ambos. Al cortaplumas la vendí por un montón de guita que después perdí en una competencia de palo enjabonado en una kermese de escuela primaria.
Abatido por esta vida miserable, me subí al coche y ahí vi la botella de whisky terapéutico que le habían recetado a mi mami en la clínica. El resto es historia conocida.

17 marzo 2007

UUUUHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!

¡¡¡Documento Exclusivo!!! Conmoción en el Palacio de Gray Skull. He-Man tenía un medio hermano y lo mató impunemente para quedarse con el Reino de Eternia. No hay derecho che. Conozca la verdadera historia del hermano de He Man, Tarpald El Deficiente.

Hace un tiempo, convoqué a un grupo de historiadoras eslovacas para que reconstruyeran mi árbol genealógico, ya que tengo la leve sospecha de que soy descendiente directo de Cristóbal Colón, aquel apuesto navegante genovés que en 1492 descubrió América, por lo cual, por derecho, me pertenece todo este territorio.
Así que una vez que las chicas comprueben legalmente mi filiación, se las toman de mi propiedad, que yo no estoy para mantener vagos.
La cosa es que siempre después del trabajo, las chicas se acercan hasta mis aposentos, a platicar acerca de Spengler, Maltus, Kierkegaard, Nieztche y Schopenhauer, a beber vodka y a contemplar unos cuadros de Kandinsky que compré la semana pasada. Así, en esas reuniones, entre trago y trago, las chicas hicieron a un lado el secreto profesional y me comentaron que hace unos años habían sido contratadas por un anónimo para investigar un caso bastante particular acerca de la historia del Reino de Eternia, donde comprobaron fehacientemente que el popular He Man tenía un medio hermano llamado Tarpald, El Deficiente. Obviamente, la historia captó inmediatamente mi atención, así que les solicité me revelaran su núcleo, a lo cual accedieron a cambio de que les enseñara a hacer el amor, a lo que no pude negarme, claro está, siempre en nombre del conocimiento universal
E aquí un resumen de la historia de Tarpald:
Todo transcurre en el Reino de Eternia, que por esos días era gobernado por los recién casados Randor y Marlena. Como todos saben, Randor era un tapón miserable que se la pasaba babeando y moqueando; mientras que la que llevaba los pantalones era Marlena, la Reina, quien además, guardaba unos pequeños secretillos sin importancia (como que tenía onda con Manatarms); y una verdadera bomba: tenía un hijo, producto de una adúltera relación sexual con Skeletor, en un cumpleaños que festejaron en el castillo de Gray Skull, en la época en que todos eran amigotes. Así fue como Marlena apareció con el horno lleno de humo, mientras un boquiabierto Randor no comprendía como había sucedido aquello si ambos todavía eran castos, según las costumbres reales de Eternia, de dejar pasar al menos un año de matrimonio, para consumarlo en el lecho nupcial.
En tanto, la Reina, suponiendo que el necio Randor descubriría la verdad tarde o temprano, ideó una hábil estratagema y le dijo "Es que tu, oh vigoroso amado mío, eres tan fértil, que sólo con mirarme me has preñado". Durante varios meses previos al parto, Randor continuó convencido que su mirada tenía fecundos poderes, así que pasaba el rato mirando fijo a las plebeyas, creyendo así embarazar a las vasallas del reino. "Es mi deber como Rey poblar el reino" se repetía mentalmente.
Lamentablemente, el diablo metió la cola, en este caso Skeletor, quien al enterarse que iba a ser papá, le mandó una nota a Randor, explicando con gráficos muy sencillos el proceso de concepción de la vida y adjuntando pruebas científicas inobjetables de que la visión no posee facultades para embarazar a la gente. Desconcertado, Randor enfrentó a la reina Marlena exigiéndole la verdad y ella, quebrada emocionalmente, confesó que había flaqueado bajo el huesudo encanto de Skeletor. Lleno de dolor y de ira, Randor pidió unas horas para pensar el asunto. Tres semanas después, se presentó ante Marlena con su decisión ya tomada: le harían la guerra por siempre a Skeletor y ellos harían de cuentas que nada sucedió; mientras tanto, el pequeño vástago, una vez que naciese, debía ser confinado a una torre, con una máscara de hierro en su rostro para no ser reconocido jamás... no no no, así no era, ah... ya me acordé, el pequeño sería criado en el palacio como si fuera el hijo huérfano de la cocinera, a la que mataron para dar mayor credibilidad al asunto. Así vino al mundo, un 7 de julio, el pequeño Tarpald, a quien apodaron El Deficiente, para acentuar aún más su humillación. Y así se cerró aquel asunto.
Dos años más tarde, llegaron He Man y Shera (que está rebuena, me caigo y me levanto) los gemelos del poder, hijos naturales de Randor y Marlena que, desde siempre, trataron al pequeño Tarpald como si fuera un trapo del piso. Lo culpaban de sus travesuras, se burlaban de sus extrañas proporciones físicas, le arrojaban pimienta prendida fuego a los ojos, lo hacían vomitar a patadas, lo ataban a un árbol envuelto en papel aluminio en las tormentas eléctricas y lo vejaban hasta que, con lágrimas en los ojos, juraba preferir la muerte frente a tanta atrocidad.
El que más se ensañaba con Tarpald era el propio He Man, esa trastornada bolsa de esteroides y anfetaminas que, galopando en pelotas sobre un tigre desquiciado, con una cruz templaria enraizada en su pecho, iba gritando como bárbaro "Ya tengo el poder", al tiempo que se apretaba los testículos.
Bien, sigo con la historia. La cosa es que entre piñas y planazos de espada, continuó la infancia y la adolescencia del valiente Tarpald hasta que un día, su padre natural Skeletor, lo secuestró y le contó la verdad, asegurándole que él, al ser el primogénito de la reina, tenía derecho natural al trono. En realidad, Skeletor no tenía el menor interés en recuperar a su hijo, pero como buen crápula que era, había entendido que si Tarpald tomaba el poder, se unificaría el reino y él gobernaría para siempre. Así le gritó la verdad en la cara al joven, que pobrecito, era poco iluminado y mucho no entendía. Pero cuando Skeletor amenazó con martillarle los pezones con una masa de carnicero, la luz se hizo en su estrecha mente y comprendió la verdad. Y lloró. Lloró como jamás había llorado (salvo aquella vez que He Man le fracturó las piernitas). Lloró hasta que decidió recuperar sus dominios. Volvió al palacio, se plantó ante sus verdaderos padres y les reclamó su parte del reino. Randor y Marlena se miraron, se rieron, lo miraron y le dijeron: "dejate de joder, borrate boludito". Los reyes, ya adictos a las hormonas de mamut, eran irrecuperables.
Advirtiendo que nada lograría de sus padres, resolvió tomar el toro por las astas. Así se plantó frente a He Man y le cantó las cuarenta, exigiéndole la espada del poder. He Man dijo que no, que ni loco le daba la espada a un tipo que a los treinta años todavía meaba la cama. Embravecido, Tarpald aunó toda su ira acumulada en años de atropellos y humillaciones y, supremo como el príncipe que era, desafió a He Man a un duelo a muerte.
La fatalidad le llegó seis segundos más tarde, cuando He Man le quebró el tabique de un planazo de espada, lo ahogó con su propia sangre y arrojó sus restos al tigre ese que tiene. Así murió Tarpald. Pero no importa. Te seguiremos recordando Real Príncipe de Eternia. Desde ahora celebraremos cada 7 de julio en tu honor.

09 marzo 2007

EL JODIDO MUNDO DE LOS MENSAJES SUBLIMINALES

¡¡¡Documento Exclusivo!!! ¡Una investigación sin precedentes en la historia de la música infantil argentina, realizada por los eficientes hermanos Macana, determinó que Floricienta y Piñon Fijo metían mensajes subliminales en sus canciones! ¡Se descarta que sean marido y mujer, aunque se piensa que eran amantes! ¡Pase y vea!

La noticia recorrió el mundo en apenas unas horas. Mientras tanto, a lo largo de todo el país, miles de niños, niñas, y pequeños transexuales lloraban desconsolados. Los titulares de los diarios sensacionalistas eran contundentes: "¡Piñón Fijo y Floricienta enchufan mensajes subliminales a lo loco en los discos. Uh!"
Y tenían razón. Tal parece que estos dos personajes de la farándula argentina, estaban al servicio de los poderosos de turno, y utilizaban sus temas musicales para disfrazar mensajes subliminales codificados que se meten en el inconsciente de la gente, obligándolos a hacer cualquier tipo de bufonadas, sobre todo a los niños y a los ancianos, que son los más vulnerables frente a esta diabólica tecnología.
Según trascendió, ambos artistas hace tiempo estarían siendo investigados por una Comisión de Notables, que contrató a los infalibles hermanos Macana, dos conocidos investigadores privados de probada trayectoria, quienes analizaron minuciosamente la evidencia musical registrada, utilizando la compleja técnica del "reverse mode" para tratar de descifrar los mensajes codificados.
Recordemos que, hace unos años, los hermanos Macana utilizaron esta técnica novedosa para desenmascarar a Xuxa, la cantante brasilera que enchufaba mensajes tipo: "Mis bajitos, compren mis mochilas, y todas las patochadas con mi rostro con el dinero de sus papis, háganme multimillonaria pequeñas bestias horrendas". De la misma manera, fueron descubiertos los Teletubbies, aquellos cuatro engendros de sexualidad indefinida que insertaban mensajes satánicos en sus confusos y perturbadores diálogos, mensajes como: "Mata a tu gato pequeño John", "Queremos salchichas mas largas", "Los pitufos no tienen aguante", " o "Agarralo al pibito ese que te jode y partile la nuca de un fierrazo".



El caso del payaso
Según los expedientes que me proporcionaron los hermanos Macana, Piñón Fijo es nada menos que Mike Honcho, alias "Trabuco Engominado", un peligroso timador. Natural de Tijuana, México, intentó durante años atravesar el muro que lo separaba de EE.UU., donde pretendía trabajar de Vicepresidente de Coca Cola. Luego de varios intentos fallidos, logró traspasar las fronteras disfrazado de coyote; pero los policías de la guardia fronteriza de USA lo confundieron con uno de verdad y lo reventaron a tiros. Malherido como Pinocho, corrió por el desierto de Texas hasta llegar al Atlántico, donde se tiró a nadar. Luego se le perdió el rastro por varios años, hasta que reapareció en Córdoba, trabajando en una gomería bajo el alias de Wilson Tracatraca y diciendo que era un exiliado uruguayo. Luego, de la noche a la mañana, afiches con su rostro inundaron las principales ciudades del país, en un impresionante operativo de marketing que lo lanzó inmediatamente al estrellato. Según creen los hermanos Macana, el crápula payaso habría realizado algún tipo de pacto, ya sea con el diablo, con Menem, o con algún empresario del mundo de la publicidad para meter mensajes cifrados en sus canciones, obligando inconscientemente a la compra compulsiva de diversos productos o a conductas impropias. A continuación, algunos de los mensajes decodificados por los investigadores, hábilmente disimulados en las canciones de Piñón Fijo:
"Gaby, Fofó y Miliki son unos bobos bastardos", "Vote al Partido Oligarca" "Violemos a los terneritos en el prado" "Queremos comer capeletini, humm, que ricos los capeletini de Doña Eulalia", "No hay nada como las L casei defensis, un concentrado 4x4 para tu salud; denme L casei defensis o mataré por conseguirlas", "Chu chu ua chu chu ua, haceme un cheque por cuarenta mangos".


El caso de la enfermita esta
Según su expediente, su nombre es Olga Bernardina Tanduche, conocida como "la gorda tapioca". Nativa del valle de Uco, a los 15 años se fue a vivir a Villaguay (Entre Ríos) siguiendo el sueño de toda su vida de convertirse en camarera de un roñoso antro entrerriano. Allí conoció a Sir Wilfred Sigfred White Westtinghouse, quien era propietario de una conocida fábrica de electrodomésticos y quien además, era latifundista de unos campos en la zona. Se enamoraron, se casaron y se fueron a vivir a la estancia "La Catinga", ubicada a 180 km de cualquier otro ser humano. Misteriosamente, una noche Sir Wilfred apareció muerto, con las manos atadas con cuerda cebada en grasa de chancho y con un cuchillo clavado en la espalda. La policía quedó despistada, ya que manejaba la hipótesis del suicidio y no comprendía como habría podido achurarse de esa manera con las manos atadas. "Es que trataba de imitar a Harry Houdini, a diario practicaba ese truco; lamentablemente esta vez le falló", manifestó Floricienta en su declaración, con lo cual el caso quedó finalmente cerrado. Muerto Sir Wilfred, ella heredaría la fortuna del empresario, pero no contó con la aparición en escena de la hija del primer matrimonio del Sir, llamado Mirta y apellidada Legrand, quien reclamó y obtuvo la herencia.
Sola, desamparada y sin un perro que le eche un cloro a los talones, la joven Floricienta amenazó con suicidarse, arrojándose del puente Rosario-Victoria. Sin embargo, de la noche a la mañana, su rostro extasiado apareció en afiches de la capital federal, en un curioso operativo de marketing. Así llegó a la farándula. Los hermanos Macana creen que tuvo tratos similares a los del payaso cordobés. A continuación, publicamos algunas de las frases decodificadas por los hermanos Macana, encubiertas en las canciones de la tarada esta:
"Voy a desmayar a tu suegra con una patineta", "Vení flaco, haceme eso", "Cortinas para baño Cortesana, compralas maricón, o voy a tu casa y te atornillo a trompadas", "Cuide el agua, ahorre dándole menos presión a su bidet", "No sea bufón, compre un buen calefón, compre calefones Chiflón, ¡qué buen calefón!".


El caso no está cerrado
Gracias a esta investigación, la Justicia dispuso que Floricienta y Piñón Fijo fueran enviados a prisión, donde serán reeducados gracias a un programa que utiliza mensajes subliminales para mejorar el comportamiento, usando como catalizador los hits de Poison.
Fuera de esta buena noticia, los hermanos Macana señalaron a los artistas como "simples víctimas de un inescrupuloso que está operando en la ilegalidad; alguien a quien pronto atraparemos para darle con un caño macizo de tres pulgadas en las gambas".
Conociendo la perseverancia de los investigadores, calculo que en un tiempito tendremos noticias al respecto.

02 marzo 2007

PARA LA DAMA Y EL CABALLERO, LLEGA EL CALZÓN ANTIFLATULENTO...



Un prohombre, un verdadero genio, un capo, un noble, un prócer de la ciencia: Buck Weime, presidente de Under-Tec e inventor del "Under-Ease" el único calzón capaz de disimular el aroma de los flatos, mediante un filtro reemplazable multicapa, confeccionado a base de fieltro, carbón vegetal y lana de vidrio. Para evitar los escapes de gas, el exterior de la prenda está fabricada a base de una tela hermética y está sellada completamente con elástico en la cintura y las piernas. ¡Una MARAVILLA!
Además, puede utilizarse en cualquier momento y lugar: en la cama, en el trabajo, en un viaje o en eventos sociales, ya que es apto para todo tipo de turbulencia. ¡ESPECTACULAR! Un genio el chabón. No como nuestros científicos, que nunca inventan nada copado, ¿en qué gastan la plata nuestros científicos?
¡Basta de subsidios!
¡Deme dos calzones!
¡Vacaciones pagas otra vez! ¡Mujeres desnudas ya!
¡No me baño desde el lunes!

27 febrero 2007

eSCANDALO PORQUE TOQUETEAN A MAESTRA EN ITALIA ¿Y QUÉ... ACASO USTEDES NUNCA LO HICIERON?



Aaahhhhhhhh, que quilombo se armó en la Italia signore. ¿Se enteraron? Parece que filmaron un escandaloso video en el cual la seño está sentada dando clases mientras un grupito de alumnos juguetea con su tanga y le acaricia el cuerpo.
Obviamente, las autoridades del Ministerio de Educación de Italia se pusieron como cabras y ahora la quieren rajar, aunque ella argumente que fue víctima de los alumnos. Y si uno mira el video, muy enojada con los pibes no se la ve. Nada que ver con la Señorita Norma, mi maestra de 5º grado, a quien le hacíamos algo similar, aunque con fines no eróticos, ya que nuestro objetivo era, lisa y llanamente, trastornarla completamente para que abandone la docencia. Vieran ustedes como se debatía como un lechón marino en cal viva. Menos mal que éramos varios, y como en el curso teníamos a unos cuantos repetidores (incluso había uno que ya lo habían llamado para la colimba), el valor y la fuerza se multiplicaban con la edad.
De todas maneras, no estoy de acuerdo con lo que hace esta maestra italiana, que se deja toquetear en aras de la pedagogía. ¿Qué gente ponen en la península itálica dirigiendo la educación de los italianitos? No puede estar cualquiera al frente de un aula. No sé quien será el encargado de la selección del personal, pero le mando un mensaje al embajador italiano... no no, mejor al presidente de Italia: Echen al que esté y pongan a alguien que sepa. Es más, aunque estoy con mucho trabajo, aceptaría el cargo de Superdirector con Poderes Absolutos de Escuelas della Italia. Estoy en casa, cualquier cosa. Lo del sueldo, lo arreglamos. Ah, y a la maestra esa, envíenmela, que yo enseguida la pongo en vereda.

21 febrero 2007


Verdadera historia de cómo conocí al amor de mi vida, me agarró un infarto de miocardio, perdí al amor de mi vida y me enteré de que mi mejor amigo me traicionó, todo en el Día de San Valentín.

Ante todo, lo primero es lo primero. Feliz Día de San Valentín a todos los enamorados. Ahhhh, que esperaban, que me ponga a despotricar como loco contra esta fiesta extranjera, como suelo hacerlo, pues no, este es otro de mis imprevisibles cambios de actitud. Pero todo cambio responde a un causal. Y el mío es doloroso, porque significó un duro impacto a mi sensible corazón.
La cosa fue así: resulta que el miércoles por la tarde, me fui al Chets y Conchets Tennis & Backgamon Social Club, donde estaba jugando un cuadrangular con mis amigas íntimas, las actrices Charlotte, Catherine y Nadine. Iba yo ganando por tres sets, cuando apareció ella y me dejó deslumbrado. No sé que tendría, pero algo en ella captó mi atención. Esa falta de atención me hizo perder ventaja en el tanteador, pero no me importó, pues mi viejo corazón (me hice un transplante y el donante tenía 86 años) hacía tiempo que no galopaba así, al compás del amor. Pero de repente, el sudor frío y un calambre en el brazo izquierdo me avisaron que algo andaba mal y ahí nomás pasó, me agarré un infarto agudo de miocardio y caí planchado en el polvo de ladrillo.
Gracias a la Providencia, Nadine siempre anda con un frasquito de Digoxina en el bolsillo, así que me salvé por un pelito. Pero lo bueno es que cuando despierto, un número importante de curiosos se había arrimado a verme, y entre ellos, a un costadito, la veo a ella, con su barba, sus bigotes y sus pelos en la espalda. ¡Eso era lo que había llamado mi atención, era peluda como un oso! Nos miramos a los ojos, sondeamos en lo profundo de nuestras almas, y el radar hizo "píííííí" y descubrimos que éramos el uno para el otro. Que quieren que les diga, nos enamoramos. Me incorporé, me quité el polvo de mi indumentaria y la invité a tomar algo. Fuimos al restó del club. Como quería impresionarla, le pedí al garzón algo sencillo: un bebé leopardo a las brasas, bien cocido en colchón de espárragos y queso italiano, con papas a la francesa y ensalada mixta de aceto balsámico. En cambio ella, más sencilla, me dejó estupefacto con su demanda: "un gato negro, crudo y sin piel, flotando en gasoil". Apa la papa, pensé, una apasionada de la gastronomía rosarina.
Comimos, charlamos, y entre ruidos animales de masticación, eructos contenidos, y tenedores que chirriaban contra los dientes, sentimos nuevamente que una invisible soga nos acercaba a los abismos irresistibles de la tentación amorosa. Vi sus ojos y lloraba: "Tiene mucha pimienta" me dijo, intentando disimular sus sentimientos. Ese candor, esa inocencia, me dieron nuevos ímpetus y ahí nomás me la jugué y le dije "Mirá peluda subnormal, creo que me estoy enamorando de vos". La respuesta no se hizo esperar. Agarró el pimentero, lo abrió con tranquilidad y luego, con un certero y ágil movimiento de su brazo derecho, me echó pimienta en los ojos al grito de ¡Te amo! ¡Te amo! Mientras yo, desde el piso, la invitaba a comer en casa a la noche.
Ya después del crepúsculo, estaba yo tranquilamente en mi penthouse, envuelto en mi smoking de seda hindú, paladeando unas hebras de queso de chancho regadas con sorbitos elegantes de un cortecito 2001 de merlot/malbec, mientras cocía pechugas de cebra grillé, glaseadas con salsa de arándanos y flumbié a la charnestorville de seso de tortuga gigante galápago. Un menú exquisito, ideal para homenajear en tan especial fecha a la dama peluda, de la cual pensaba obtener ciertos favores (hace unos días me cortaron la tarjeta de crédito y ando corto de fondos). Me sentía un ganador, la sonrisa habitaba permanente en mi rostro y mi corazón, ya más tranquilo, trotaba con la tranquila felicidad de quien sabe amar y es correspondido.
Yo la había citado a las 21:30 según el huso horario del meridiano de Greenwich y en punto sonó el timbre.
¡Estaba deslumbrante! Se había hecho unas dulces y elaboradas trencitas en los pelos de la espalda y de la barba. Y tenía un abrigo de piel que armonizaba muy bien con su carácter.
La hice pasar caballerosamente, le serví una copa de vino, cenamos en silencio a la luz de las velas y a la brisa del ventilador. Después vinieron los postres: queso con membrillo para mí y una costeleta cruda para ella.
Por supuesto, luego de la cena, nos apoltronamos en un sofá y nos empezamos a mimar un poquito. A los veinte minutos, mi vejiga reclamaba desagote, así que me levanté, me incliné hacia ella y, aristocráticamente, le manifesté mi intención de cambiar el agua de las aceitunas.
Ya en el baño, imaginé los pasos a seguir: le declararía formalmente mi amor y mis intenciones de tener hijos con ella, comenzando a intentar esa misma noche. Me lavé las manos, arreglé el moñito del traje, me tiré agua florida en el cuello y en los muslos y salí del baño dispuesto a entregar mi corazón... ¡Y me horroricé!
Frente a mis ojos, la mujer peluda, mi enamorada, estaba besuqueando al fiel Pampa, mi amigo entrañable, mi perro de toda la vida, casi un hermano...
Ahí se produjo el siguiente diálogo:
Yo: ¿Qué hacés, ¡oh! malvada mujer peluda, dándote de a besos con el perro?
Mujer Peluda: (gritando) es que no lo entendés, soy una mujer perro, por eso soy tan peluda, fui criada por una familia de Golden Terriers que me enseñaron buenos modales... pero sigo siendo perro... y lo vi a él (señala a mi perro ¡mi amigo!) y me enamoré perdidamente.
Yo: ¿de ése mugriento? ¡Si se lame los testículos a diario!
Pampa: ¡¿A quien le decís mugriento?! ¡Me los lamo porque me pican!
Yo: Ah, mostraste la hilacha... resulta que ahora hablás.
Pampa: ¡el amor me hace hablar!
Yo: (agarrando una espada Jedi) Yo te voy a dar amor canino traicionero...
Pampa: (saltando en sus cuartos traseros) ¡Vení! ¡Vení! ¡Te voy a reventar!
Luego todo fue muy rápido. Me abalancé hacía mi traidor perro, lanzándole una patada giratoria de Chuck Norris, la cual esquivó, a la vez que me propinaba un cabezazo tucumano. Ahí nos trenzamos en una vorágine de piñas y mordidas, hasta que veo a la Mujer Perro que tomaba una lámpara y me la daba en la nuca. Caí desplomado.
Horas después, all despertar, encontré la casa revuelta y la siguiente nota: "Nos fuimos con el Gran Circo del Loco Macoy. Yo seré "La Increíble Mujer Peluda" y Pampa será "El Asombroso Perro Parlante". Nos casaremos y tendremos muchos cachorros. Al primogénito varón le pondremos tu nombre, para recordarte. Te robamos algo de plata para arrancar nuestra nueva vida. Ambos te queremos mucho y lamentamos lo que pasó".
No lo iba a decir, pero lloré. Lloré como un niño por el amor, por la amistad, y por la plata. Me sentí triste y abandonado, pero luego Escupido iluminó mi corazón y comprendí, finalmente, que el amor es más fuerte... como los mentoliptus.

09 febrero 2007

Ahhhhhhhhh, después del éxito indiscutido de Gran Hermanastro, volvemos a lo de siempre:
"masculino, veinteañero, en paños menores y con sombrero bombín, con las patas subidas a un
escritorio de ébano torneado, tomando poderosa bebida de color azul oscuro, pensando en el orden karmático de la existencia". Seeeeee. ¡Dejamos los realitys y volvemos al periodismo de alto impacto!

Uhhhhh, gracias, muchas gracias a todos los auspiciantes que nos bancaron económicamente la casa de Gran Hermanastro, un verdadero exitazo, una verdadera máquina de hacer guita. Técnicamente, todos nos volvimos multimillonarios, aunque yo me desbarranqué económicamente en seis horas: me fui al casino y aposté TODO al 34... ¡Y salió el 34! Chocho de la vida, salí de ahí doblemente millonario, pero con tanta mala suerte que justo paso por un lupanar y ¡ay de mí! con engaños me durmieron y me hicieron despilfarrar todo mi dinero. Menos mal que mis socios de producción corrieron mejor suerte y ya están todos en Paraguay, comprando artículos electrónicos para reventa, así que alguna changa voy a conseguir. Incluso el customer design del programa, Francisco Juan Arandiru de Ibarrrgurrrein, pudo cambiar el coche, ahora maneja alegre un fitito tuneado, con motor completamente rectificado.
Bue, vayamos a lo nuestro. No sé si saben, pero hace muy poquito fui papá. Gracias a todos los que me enviaron sus saludos, champaña y queso cuartirolo, para celebrar ese día tan especial, cuando nació Felipe, con sus dos kilitos cuatrocientos. Pamela David está bien de salud, gracias. Un poco gorda eso sí, razón por la cual nos distanciamos (yo le dije "parecés un lechón, si te ve Babe, te engarlopa". No sé por qué, pero me pegó con un suero en la cara. Debe estar sensible por la depresión post parto. Y como yo no soy hombre que tolere los desplantes de una mujer, ahí nomás le dije "¡del pibe te hacés cargo sola y mañana mismo mi abogado te va a presentar la demanda correspondiente!" y me fui de la sala de maternidad, no sin antes chapar con una de las enfermeras que me tiraba onda. Así me retiré a mi chalecito en las sierras, pero las revistas del corazón se enteraron del incidente, y entonces mi casa se llenó de periodistas. Por suerte, tenía en condiciones mi Kalashnikov, y les arremangué al viejo estilo Maradona, por arriba del tapial.
Acosado por la prensa, con mi paternidad negada por la madre de mi hijo y lleno de furia porque me quemé con aceite mientras cocinaba, no sabía que hacer. Y de repente, la luz: una misiva de una conocida casa de electrodomésticos que me intimaba a abonar las cuotas impagas de la compra de un lavarropas o me lo embargaban, lo que, inexplicablemente, me llevó a recordar los buenos tiempos, cuando salía con Britney Spears, lo que me llenó de alegría el corazón.
A la noche ya estaba en Beverly Hills, saltando por la tapia la mansión donde vive con su pareja Isaac Cohen, un pibe que labura de modelo y que es medio nabo.
Me metí por la cocina, jugué un rato con Tom (nuestro perro ¡ah cuanto recuerdos! ¡cómo cuando lo agarré con el rifle por desobediente!) y luego me metí en la habitación, donde Britney (un poco más gorda que de costumbre, ¡pero no hay grasa que valga para el corazón!... salvo el colesterol) yacía junto a ese pavote. Muy lentamente, me acerqué, la desperté sin hacer ruido y le dije en perfecto inglés "Venite Brit, que tengo que charlar con vos un temita de plata. Vamos a la cocina".
Se restregó los ojos y cuando me reconoció, un brillo de renovado ardor la envolvió.
Cuando llegó a la cocina, se produjo el siguiente diálogo:
Britney: ¿qué querés, son las tres de la mañana?
Yo: nada, te extrañaba y quería verte.
Britney: ¡que tierno!...naaahhhh... ¡vos querés otra cosa!
Yo: en realidad sí... necesitaría que me pagues las dos cuotas del lavarropas. Serían junio y julio.
Britney: (insulta en inglés) ¡Maldito! ¡El lavarropas lo compraste cuando vivías con Elizabeth Hurley, conmigo compraste el horno!
Yo: ¡uh! (me rasco la cabeza) ¿Denserio?
Britney: si...
Yo: ¿y ya está pago el horno?
Ahí se sucede una situación difícil de explicar, ya que todo sucedió muy rápido. Sólo recuerdo que ella tomó un picahielo y se arrojó sobre mí lanzándome una letal estocada. Pero no por nada me dicen la "cobra esquiva" (algunos también me llaman "esquiva cuando le cobran"), así que hice una finta hacia la izquierda, y cuando ella pasa de largo, la aferré de atrás con contacto pleno. Y pasó lo que tenía que pasar. El empalme de mi masculino torso desnudo (yo a las casas ajenas ya entro en cuero) avivó la dormida llama de aquella antigua efusión, con renovado ímpetu, que se manifestó allí nomás, sobre la misma mesa en la que cada mañana desayunan. Cuatro o cinco veces se manifestó esa pasión, hasta que su mirada ya solicitaba clemencia. Fue ahí cuando nos quedamos dormidos, olvidados del mundo y del pobre Isaac, que al levantarse por la mañana, para desayunar sus waffles con tocino y mondongo en escabeche, observa la situación y se pone a gritar como señorita afligida.
Obviamente, cuando me desperté, la sorpresa fue mayúscula, y cuando caí en la cuenta que no se tragaba mi historia de que era un arquitecto de vanguardia que venía a reformar la cocina, opté por alejarme silbando bajito, esperando que se arreglen entre ellos, porque yo seré lo que seré, pero en problemas de pareja no me meto. Por suerte, alcancé a manotearle la billetera, así que al lavarropas no me lo embargan.

01 febrero 2007

GRAN HERMANASTRO...EL FINAL



Chan chan chan chan chan chan (música de la película Tiburón 5) ¿quién es el asesino? ¿se imaginan quién es? No, en serio ¿se imaginan quién es? ¿será uno de los participantes o un foráneo que nada tiene que ver con el juego? Dele, dentre, pase y vea. Conozca los motivos del genio criminal que hizo percha a la Mujer Maravilla...

Finalmente, los detectives resolvieron el crimen. La resolución del caso llegó gracias al aporte del pequeño infla kinotos de Lorenzo Montero (el más chiquito de los detectives), que aplicó el método deductivo para determinar, así, de una, sin mayores complicaciones, que el asesino de la Mujer Maravilla era Robin, el Joven Maravilla.
En primera instancia, cuando lo escuché, le dije "pibe, aflojale a lo que estés tomando", pero parece que el chaboncito sabe lo que hace, no como su hermano, Franco Montero, que desde que entró a la casa no para de arrastrarle el ala a la dipsómana de Dana Scully, ese bomboncito de licor que no le afloja a la hesperidina ni con varicela. Sin embargo, a pesar de la cargoseada de Montero, la Scully no le flaquea; al principio sí, se coparon y pegaron onda (ella también es detective), pero eso sólo era posible en los escasos minutos al día en que la ex Código X estaba sobria (o sea, tres minutos después de despertarse, antes de lavarse los dientes con una potente aleación de tequila y vodka), porque después del mediodía le pintaba la violencia, se quedaba en baby doll y andaba corriendo por la casa, a cuetazo limpio, arrojando monedas al aire y gritando que era Búfallo Bill.
Bueno, el tema es que el chaboncito, vaya uno a saber como, sacó esa conclusión y me la contó, así que yo se los cuento a ustedes:
Como todos saben, la Mujer Maravilla perteneció durante mucho tiempo a la Liga de la Justicia donde, entre tanta aventura, terminó de novia con Supermán. Sin embargo, Supermán no le hacía mucho honor a su nombre y parece que el hombre de acero era un tanto precoz a la hora de los bifes. Por ese motivo la Mujer Maravilla (que para estas cosas no tenía paciencia), le echó el ojo al siempre enigmático Hombre Murciélago, que así de calladito como lo ves, te acomoda y te parte la columna. La cosa es que, de trampa, la Wonder Woman chapaba con Batman. Hasta ahí todo bien, si no fuera por un siniestro personaje conocido como el Joven Maravilla (Robin), un asumido homosexual que fuera colega del gótico superhéroe, a quien siempre le tiró onda. Tal era el amor insano del Joven Maravilla que firmaba sus autógrafos como Robin de Batman, como si fuera la señora. Obviamente, Batman, a pesar de usar trajes ajustados, era bien machito y le dijo a Robin que si lo seguía jodiendo, lo iba a atropellar con el batimóvil. Este revés amoroso, afectó mucho la sensibilidad de Robin, quien envenenado de celos, la emprendió contra la amante de Batman (Mujer Maravilla), amenazándola con contarle toda la verdad a Supermán, que si se llegaba a enterar, todavía la están juntando con cucharita. Pero la Mujer Maravilla no se comió los mocos y enseguida propagó el tole tole de que Rrobin masticaba galleta sin agua. El rumor se esparció como jugo derramado en un mantel, y así fue como el prestigio del Joven Maravilla fue dinamitado ante la opinión pública.
Finalmente, Robin fue expulsado de la Liga de los Superamigos "por afectar severamente la imagen del grupo", según dijo el hombre de los calzoncillos colorados.
Así, alejado de sus más dulces sueños, Robin pasó al olvido. Algunos dicen que se fue a laburar con los pitufos (conocida tribu gay de Nueva Zaranda) y otros dicen que se encerró en el sótano de un teatro, donde aprendió a tocar el piano con un tipo que usaba máscara y que asustaba al público.
Durante esos largos y dolorosos años, Robin planeó fríamente su venganza y, da la reventada casualidad, que mi proyecto de Gran Hermanastro, le dio la oportunidad que tanto anhelaba.
Así fue como se infiltró en la casa y asesinó a la Mujer Maravilla y escribió las dos notas encontradas en la escena del crimen, una para despistar ("Me maté yo sola") y otra para sacarse la espina del ojo ("Eso te pasa por perra, yegua vieja").
La pregunta era entonces ¿dónde estaba el Joven Maravilla? Buscamos, buscamos, buscamos y no lo encontramos, así que si lo ve por ahí, avise a la Policía.
Ah!!! Y vieron que el Mudito Suárez dijo que él fue testigo del crimen. Bueno, confesó (por señas) que eso era mentira, que sólo lo hizo para ganar notoriedad dentro de la casa.
Así señoras y señores, se cerró el caso y todos los participantes siguieron con su vida. A la mayoría les fue bastante bien. Miren...

Dana Scully: sorpresivamente y contra todos los pronósticos, la ex agente especial del FBI, replanteó su vida y decidió ingresar a una clínica de rehabilitación para alcohólicos donde logró recuperarse. En dos meses se tiró a chupar de nuevo.
Britney Spears: sigue teniendo hijos... de manera permanente.
Lucio Mollejón: lo contrató TV Chile para hacer de protagonista en la versión shilena de Lost, donde un colectivo se desbarranca en una playa de Valparaíso.
Gilberto Mascatierra: El Tigre de Villa Luro cumplió con su sueño. Fue contratado por Dolce & Gabana para la campaña 2007 – 2008.
Además, lanzó su propia línea de perfumes en dos fragancias: "Tufo di Gilberto" y "Rancio". Actualmente vive rodeado de mujeres hermosas en un chalecito.
Mordisco Montoya: fue contratado para hacer de James Bond en la continuación de la saga titulada "Muerde y deja morder".
La crítica londinense lo adora y dice de él "sin duda, el mejor Bond de la historia. Al lado de él, Seann Connery parece un estúpido".
Amalia Granata: no aguantó la presión de la casa (se le cayó parte de la galería en la espalda).
Al salir, se volvió loca y terminó en el Arkhan Asylum porque la obra social no le cubría un psiquiátrico como la gente. Según ella, planean asesinarla unos monos capuchinos con el rostro de Robbie Williams.

AL FINAL, EL MUDITO SE ENAMORO DE MI MAMA

Mudito Suárez: Eeehhhhhh... como explicarlo, me da un poco de vergüenza. Resulta que el mudito Suárez y mi santa madre se encontraron una tarde en el living, comiendo leverbusch y bondiola. Se pusieron a charlar y la charla floreció en una sana y respetuosa amistad que prontamente degeneró en una virulenta y escandalosa pasión que amenazaba los cimientos de la casa y no dejaba dormir a nadie (y eso que el mudo es mudo). Así que bueh, están de novios y conviven en casa. Lo bueno es que mi vieja, que viene acumulando rabia hacia mí desde hace tantos años, ahora se entretiene con el mudo y me deja bastante tranquilo.

25 enero 2007

¡¡¡ASESINATO EN LA CASA DE GRAN HERMANASTRO!!!

Se pudrió todo. Conmoción en la casa de Gran Hermanastro. Hubo un asesinato. La policía dice que nadie podrá salir de la casa hasta que finalice la investigación. Desde el homicidio de Danger Mouse que no se veía algo así. Hay un asesino suelto en la casa. Quién es el homicida. Todos son sospechosos. Querés ver más...

Justo ahora que había arreglado con un canal de cable de S.M. Laspiur para transmitir en vivo y en directo las alternativas de lo que sucediera en la casa de Gran Hermanastro, viene un psicópata asesino y me hunde el negocio. Pero bueno, así es el mundo del espectáculo, es la ley de hierro, todo lo que sube, tiene que bajar. La cosa es que lo que comenzó como un juego inocente, ha terminado en una lamentable tragedia: el asesinato de la Mujer Maravilla o "The incredible murder of the Wonder Woman" como lo titularon los matutinos sensacionalistas neoyorquinos.
Así es señores, es espeluznante, ya lo sé, y peor aún es que la competencia anduvo insinuando que el asesinato estuvo planeado. No señor, yo reconozco que el rating no fue el esperado, que los productores estaban un poco impacientes por ver algo de dinero y que se había pensado en algunas estrategias para calentar un poquito la casa, pero de ahí a orquestar un asesinato, hay un largo trecho.
Lo cierto, es que el martes, no fue un martes normal, ya que cuando la pobre Jennifer (mi asistente personal) quiso ir al baño, se encontró el cadáver penduleante de la Mujer Maravilla, colgado del techo. Obviamente, la pobre Jennifer se pegó un susto de muerte y llamó inmediatamente a la policía para que se hiciera cargo del asunto. Raudamente, las autoridades policiales realizaron un operativo cerrojo (la cerradura del frente no anda bien y tuvieron que llamar a un cerrajero), incomunicaron a todos los participantes y realizaron las pericias correspondientes para determinar la causa del deceso de la Mujer Maravilla. "Murió por falta de vida" declaró categórico el forense, aunque esto no convenció al detective Franco Montero, a cargo de la investigación, quien ordenó una nueva autopsia, la cual reveló que la Mujer Maravilla murió ahorcada, tal como lo hacía suponer el hecho de que estaba suspendida desde el cuello con su lazo mágico atado de la lámpara del baño.
Al no haberse descubierto mayores señales de violencia ni la escena del crimen ni en el cuerpo de la víctima, en primera instancia se pensó que se trataba de un suicidio, sobre todo al conocerse que Lució Mollejón habría segado su relación amorosa con la víctima, seducido por el sexy andar de la alcohólica Dana Scully, que desde que comenzó el juego, no le aflojó a la ginebra. Fortaleció la hipótesis del inmolación una supuesta nota suicida encontrada en el lugar del hecho, la cual contenía el siguiente mensaje: "Me maté yo sola, no hay ningún asesino". Sin embargo, la nota no convenció al detective Montero ni a su molesto hermanito, ya que las palabras "Esto te pasa por perra, yegua vieja" escritas en la capa de la víctima, y los restos de sal, azufre, plumas de gallina negra y una foto de Christopher Walken en The Dead Zone, hicieron pensar en un asesinato. ¿Quién podría tener algo contra la sexagenaria heroína? ¿Quién no no la amó en la pantalla chica? Eran conocidos sí, sus malévolos comportamientos y su afición por causarle el mayor daño posible a quienes la rodeaban, tan sólo por diversión, pero ¿era ese un motivo suficiente para ultimarla? ¿Quien se cargó a la Wonder Woman? Estas son algunas de las preguntas sin respuesta que tendrá que responder la policía en el transcurso de la investigación. Si bien se desconocen aún los motivos del victimario, las autoridades están convencidas de que el asesino estaría entre los participantes de la casa, por lo cual se ordenó una exhaustiva investigación para aclarar este atroz crimen.
Pero no todo quedó ahí, porque el miércoles el caso dio un giro inesperado al conocerse la noticia de que hubo un testigo del hecho. Francisco "mudito" Suárez escribió en un papel: "Yo lo vi todo. Quiero protección. Temo por mi vida". Es así que las autoridades han decidido incluirlo en el Programa de Protección a Testigos, por lo cual se ha cambiado el nombre a Kelvin Fahrenheit, aunque como él mismo puede ser el asesino, se lo ha obligado a permanecer en la casa. Según el detective: "esto nos permite descartar posibilidades, ya que si el mudito Suár...digo, el señor Kelvin Fahrenheit no es el asesino, entonces va a aparecer muerto en estos días... al menos, si yo fuera el asesino y supiera que hay un testigo, no lo perdono, total, te dan lo mismo de cárcel por uno o por dos, ¿cual es el problema?".
Obviamente, el hecho de que haya un asesino entre los ocho participantes (ah no, cierto, quedan siete namás...) ha generado un poquitín de tensión en la casa, sobre todo ante la eventualidad de que vuelva a matar.
Las que se mostraron más golpeadas por esto del crimen fueron las chicas, tanto Britney como Amalia, se sintieron muy solas y desprotegidas, y se refugiaron en la compañía de Mascatierra y Mordisco Montoya, quienes aún no salen de su asombro, tal como señalara "El Tigre de Villa Luro", Gilberto Mascatierra quien declaró: "No salimos de nuestro asombro". Por su parte, Lucio Mollejón, última pareja sexual de la víctima, se mostró compungido y dijo "sentirse culpable" en caso de haber sido un suicidio y "sentirse inocente" en caso de ser un asesinato. En tanto, la ex agente especial Dana Scully, señaló que ella vio de todo en su trabajo como agente de Código X y que no se va a espantar por una extraterrestre muerta. Por último, quien fuera conocido como el mudito Suárez manifestó (siempre por señas) que teme por su vida, asegurando que no dirá una palabra para colaborar con la policía y que si el asesino quiere seguir matando, que mate nomás, que él no va a decir nada.
Así están las cosas ahora. Todos son sospechosos. Lo bueno de esto, es que tenemos más rating... lo malo es que si el asesino sigue matando, me voy a quedar sin participantes.
Pero todo ha cambiado en la casa de Gran Hermanastro. Yo pensé en cambiarle de nombre y ponerle "Gran Asesino, sólo uno sobrevivirá" o "Reality Fatality Show" algo así, pero el Comfer no me dejó.
Lamentablemente, este reality no podrá seguir mucho tiempo más, los ánimos están muy caldeados, los participantes se quieren ir (algunos se enteraron que de premio no hay nada) y encima los detectives me dijeron que tienen mucho laburo y que la semana que viene cierran el caso "con o sin asesino". Además, tengo que cerrar la casa por fumigación. Así que el viernes que viene, sale la última edición de "Gran Hermanastro, El Juicio Final, ¿Cómo se resolverá el caso?" donde se podrá saber quien fue el autor de este terrible magnicidio.
Así que ahora, envés de votar (en el blog) por quien se va de la casa, pueden adivinar quien es el asesino. El ganador, se llevará un mazo de naipes, de 50 cartas españolas, con los ochos, los nueves y los comodines.

19 enero 2007

LA VIDA MISMA...VOTE QUIEN SE VA DE LA CASA... ¿QUERÉS VER MÁS?

ASÍ ES SEÑORES, ESTE ES EL GRAN EFEBOS, HERMANASTRO, Y USTED PUEDE VOTAR EN LOS COMENTARIOS QUIEN QUIERE QUE ABANDONE MI CASA. VAYA CONOCIENDO A LOS PROTAGONISTAS DE ESTA NUEVA SENSACIÓN.

eN LA SEMANA, EL RESUMEN SEMANAL Y EL CONFESIONARIO DE ALGUNO DE LOS PARTICIPANTES, QUE SEGURAMENTE TENDRÁ UNA HISTORIA DESGARRADORA PARA CONTAR SOBRE SU PASADO Y/O FUTURO, SOLO PARA SU ENTRETENIMIENTO. PASE Y VEA, LA VIDA MISMA.

Gilberto Mascatierra, conocido como "El Tigre de Villa Luro". 42 años, trabaja de barman en un boliche de la costanera porteña.
"Yo vine por las chicas, soy así, las mujeres me pueden, el otro día, casi convencí a una chica de que me diera un beso, pero al final no se dio, creo que la asusté. Es que cuando me pongo nervioso, me orino encima".







Lucio Mollejón, 28 años. Nativo del Valle de Uco, vive en Catamarca donde trabaja de guardia de seguridad en la pizzería de un shopping.
"Quiero estar en la casa porque esto me va a dar fama y fortuna. Creo que puedo ser interesante para el público. Sé caminar como cangrejo y puedo comer once choripanes sin marearme"








Francisco "el mudito" Suárez. 30 años, divorciado. Le dicen el mudo porque es mudo de nacimiento. Su mujer le pidió el divorcio hace dos años, alegando que él hablaba pestes de ella. El no negó ni afirmó nada.
Por señas, comentó que le gustaría hacerse famoso para trabajar en televisión, adentro del Oso Arturo.












Hugo "mordisco" Montoya, 39 años, Físico Nuclear. Nacido en Calcuta (India), vino al país para estudiar. Se recibió y estaba trabajando en el Instituto Balseiro, donde experimentaba el daño de los rayos gamma en la dentadura
"Vines a las casas porques me gustas el livings y la duchas tipo regaderas".











Brtiney "Baby one child more" Spears, 23 años, cantante famosa. Su hobby es tener hijos. Trabajó en Disney Channel, ahora labura en un cabarulo.
"Yo querer ser famous girl también in Argentina. I think que público argentino querer tener hijos with me. Además, el dueño de la casa tiene onda conmigo".



Amalia Garganta. Modelo, 22 años. No trabajó nunca, hasta que conoció a un popolar cantante británico que la invitó a comer salamines a un hotel.
"Creo que na, vine a la casa porque na, no sé, flash, medio que onda que fue, vengo porque estoy, no sé, no hay que buscarle muchas vueltas a la vida".










Dana Scully, ex agente secreto del FBI, stripper. Casada con Fox Mulder, se separó en el 2001, cuando le encontró una foto de ET en la cartera. Luego de esto, se tiró a la bebida.










Mujer Maravilla, 68 años, superhéore. Perteneció a la Liga de los Superamigos. Estuvo casada con Supermán, Batman, Aquamán, Optimus Prime, Leono, Germán Kraus, Robin y Julio Iglesias.